martes, 22 de abril de 2008

Plan para una tarde de siesta

La tarde es soleada. Quizás un poco fría tras los cristales de mi oficina. Un ligero viento mueve las hojas de las copas de pocos árboles que apenas veo
Hoy es una de esas tardes en las que apetece decidir que el trabajo no importa mucho. Ya a la 1 un SMS: "comemos juntos?".
Los bares vacíos antes nos contemplan y la complicidad de un tabernero que acecha de reojo los primeros besos nos acompaña viendo cómo disfrutamos uno del otro
Luego una mesa, buena comida y vino. Caricias furtivas bajo el mantel y más besos para saborear tu boca, el mejor plato de todos
El juego de disfrutar de los sabores, de tu presencia, de alargar el tiempo sabiendo que el deseo de salir de allí corriendo es mayor a cada minuto
Salir abrazados, casi tropezándonos el uno con el otro en cada portal, perdiendo las manos entre las piernas, rozando los pezones bajo la ropa. Alcanzando cada curva con la punta de los dedos.
Seguir saboreando tu boca, ahora todavía más jugosa, y retarte en la mirada: besame más, acaríciame, tócame. Yo haré lo mismo y nada me importa quien haya alrededor
Llegar al límite del deseo y correr, correr, escalar las escaleras, arañarlo todo en el portal
Quiero sentir tu piel, tu cuerpo y tu calor. Ni un segundo más viendo tu ropa. Desnúdame
El deseo de excitarte, la excitación al oir tu voz, una especie de huracán en que peleamos por ser el que más placer le da al otro saboreando ahora sí cada trozo de tu cuerpo que mi boca es capaz de alcanzar, de morder, lamer, besar, acariciar, amar
Y luego una dulce calma tras la tempestad, una cama en la que caer anudados por brazos y piernas. Y entre tanto nudo penetrarte muy despacio arropados por el calor de las sábanas hasta quedar dormidos, unidos, besados, abrazados

A media tarde el sol se cuela por la cortina y nos descubre desnudos aún dormidos y de nuevo la calma, la lentitud, los besos, la mezcla del sueño y ese sol. Y volver a tu cuerpo.

Que la noche nos encuentre y la luna nos despierte

1 comentario:

Anónimo dijo...

Casi puedo sentir el placer leyendo estas palabras.